miércoles, 11 de enero de 2012

ENTRE MALTRATOS, LOS INDÍGENAS SIGUEN BUSCANDO LA TIERRA SIN MAL



ENTRE MALTRATOS, LOS INDÍGENAS SIGUEN BUSCANDO
LA TIERRA SIN MAL
Por David Galeano Olivera
Leer original (hacer clic) en: http://cafehistoria.ning.com/profiles/blogs/entre-maltratos-los-ind-genas-siguen-buscando-la-tierra-sin-mal
Leer también en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/entre-maltratos-los-indigenas-siguen-buscando-la-tierra-sin-mal/

Hace más de un mes que Indígenas Ava Guarani se asentaron en la Plaza Uruguaya de donde días pasados fueron desalojados y llevados a su nuevo reclusorio, el Cuartel Militar R.I. 14. Estos fueron días muy duros para ellos. Desposeidos, explotados, manipulados, sin tierras, con mucho calor, sin agua, sin alimentos, durmiendo en el suelo y desparramados por toda la plaza y actualmente en el patio de un cuartel, cual presos de guerra. La mendicidad es su único recurso. No es necesario tener un gran poder de imaginación para saber en qué condiciones anímicas se encuentran estos hermanos indígenas. La comida chatarra sustituye forzadamente a los otrora sanos, nutritivos y tradicionales alimentos y frutos del monte.
Creemos sinceramente que a nadie le gustaría vivir lo que viven estos hermanos. Sin embargo, dentro de tanta adversidad, siguen siendo tan amables y respetuosos como siempre lo fueron; al punto de reconocer con un “muchas gracias” y una sonrisa las escasas donaciones que reciben de particulares. Después de varios escritos, el ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI, sigue insistiendo en que ellos se encuentran abandonados a su suerte. El Estado NO se preocupa por ellos, por eso ese Estado sigue ausente.
Les recordamos que ellos “invadieron” Asunción (y siguen llegando más en solidaridad con quienes ya están en el RI 14) y en ese cometido hasta se pintaron la cara respondiendo a su tradición guerrera. Para muchos de ellos, esta invasión representa una guerra; probablemente es una de las últimas guerras, la más importante; cuyo gran objetivo consiste en reivindicar su derecho a la tierra. Hace tanto tiempo que piden un sitio para ellos. Piden terrenos con montes, por que ellos se consideran “ka’aguygua” (monteses). Para ellos la vida sólo tiene razón en el monte. Eso es lo que piden.
Lastimosamente, desde la época de la conquista y hasta hoy, siguen siendo incomprendidos. Por causa del problema que actualmente les afecta, ya acudieron a la institución que debería defenderlos y protegerlos: el INDI, no obteniendo solución hasta hoy. Fueron a la Procuraduría General de la República donde tampoco lograron algún resultado positivo. Se acercaron al Parlamento, como cualquier ciudadano, a peticionar la atención a sus problemas pero también allí sus reclamos resultaron infructuosos. Intimaron al Presidente de la República y éste no los puede atender porque su agenda está muy cargada. Definitivamente los hermanos indígenas NO son importantes. Las autoridades nacionales les piden paciencia, creyendo que ellos no sufren o que el calor, la lluvia y el hambre nos les hace daño o que los niños enfermos lo pueden resistir todo. Pareciera que las autoridades creen que ellos tienen cuerpos muy resistentes, blindados y que cuentan con superpoderes. Las autoridades los ignoran. Otra vez están siendo denigrados y degradados.
Lo peor del caso es que hasta ahora ningún fiscal se compadeció de ellos. Ninguno se decidió a imputar al Estado Paraguayo por atentar contra los derechos humanos de estas personas. El hecho de ser sometidos a la diaria y visible degradación de su dignidad humana, aún no tocó la sensiblidad del Poder Judicial. De seguro que un caso de secuestro les ofrece (a los jueces y fiscales) un mayor marketing “mediático”, comparado con el que pudiera ofrecerles la defensa de los derechos humanos de estos pobres y maltratados hermanos Indígenas. La manera en que se “procede” con los indígenas es criminal y por consiguiente penalizable. Cabe preguntar ¿por qué no actúan los fiscales?. ¿Porqué la justicia no se manifiesta a favor de la defensa de la vida y de la dignidad humana? .¿Acaso deben morir más Indígenas para que el Estado se preocupe de sus derechos?.
Hasta hace poco estos hermanos Indígenas vivían en el monte, en su tierra. En el monte está la razón de ser de su cosmovisión cultural. Cada árbol, cada animal, cada curso de agua, cada piedra, cada ave, junto a su Dios, les dan la razón de vivir en el monte, en armonía y equilibrio con la naturaleza. Hace tiempo que ellos recorren un largo camino, buscando la plenitud espiritual que les permita transportarse a la tierra sin mal (yvy mara’ŷ), sitio sagrado y mágico buscado por ellos, desde que nacen. Lo buscan hacia donde sale el sol. Ellos son los eternos buscadores de esa tierra sin mal. Ellos saben que el tránsito por esta tierra no es el final. La tierra es apenas un sendero que conduce al yvy mara’ŷ. Precisamente, por lo expuesto, es que esta tierra no tiene dueño, ni las plantas, ni los animales tienen dueño, ya que no podrán ser nuestros debido a que nuestro destino no es este mundo sino otro. En esta tierra nosotros somo simples transeúntes.
Sin embargo, la urbanización, la propagación de los grandes latifundios; la invasión de los propios campesinos sin tierra; la moderna excusa del desarrollo agroindustrial y ganadero, y sobre todo la corrupción que impera en la tenencia de la tierra en el Paraguay; paulatinamente incidieron en la expulsión de los hermanos Indígenas de sus ancestrales montes. Hoy, desposeídos como están, en lugar de caminar por el monte buscando aquel soñado yvy mara’ŷ, deben peregrinar por caminos asfaltados, entre construcciones de cemento, buscando la atención de las personas que, investidas de autoridad, pudieran devolverles sus tierras y montes, a fin de vivir en ellos y desarrollar, de ser posible, su lengua y su cultura. Lastimosamente las autoridades no los ven, ni los oyen. Si alguna preocupación tuvieran hacia estos hermanos Indígenas, ella haría que tanto el Presidente de la República como los Parlamentarios agilicen los trámites y obvien cualquier burocracia a fin proveerles de algo que como seres humanos les corresponde: un lugar en el cual vivir dignamente. Entre ellos y nosotros no existen más diferencias que aquellas que provienen de las variaciones raciales y culturales; por lo demás, los indígenas son personas comunes y corrientes como nosotros. Viven en comunidad y aman a los miembros de su familia. Ellos también son padres, madres e hijos. Son personas y tienen derecho a ser respetados y a ser tratados dignamente. Pese a todas las formas de maltratos que padecieron durante 520 años, hoy, motivados por su consuetudinaria cultura, siguen buscando la tierra sin mal.
El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI sigue denunciando la situación infrahumana en que sobreviven las comunidades indígenas del Paraguay; y sobre todo, denunciamos la inacción del Gobierno Paraguayo. El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI también se une a las justas reivindicaciones de los hermanos Indígenas del Paraguay; solicitando trato digno y justo para ellos, respeto a su identidad; lo mismo que, reivindicamos tierra, pan, educación y salud para ellos.
Finalmente, y que quede claro, el problema indígena no debe enfocarse -como muchos quieren hacerlo- como una cuestión de aseo urbano, sino como un problema social que afecta a seres humanos (indígenas) discriminados, incomprendidos y maltratados injustamente.

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Escuchar al Mburuvicha Mario Saucedo en (http://www.youtube.com/watch?v=8BRuhS6Z7Jg&feature=youtu.be)

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